
Abandono de personas mayores:
una crisis silenciosa en México
Abandono de personas mayores: una crisis silenciosa en México
Culturalmente, uno de los temas que los mexicanos tratan de evitar es el envejecimiento y por ello no se planifica la vejez ni la de los padres y, lamentablemente, esto puede llevar a consecuencias graves como el abandono de personas mayores, decisiones tardías y condiciones indignas.
De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), los adultos mayores en México representaban el 14.7% de la población en 2023. Para 2030, la cifra podría incrementar al 20% y en 2050 al 27.7%. Esta tendencia nos exige actuar desde ahora, para evitar un futuro marcado por el abandono de personas mayores y condiciones de vida precarias.
El país envejece sin preparación, sin estrategia clara ni regulaciones y, en ocasiones, con prácticas que rozan el maltrato a personas mayores. Esto representa una crisis silenciosa con consecuencias humanas profundas.
3 grandes fallas que no promueven una calidad de vida en la vejez
En Dämadi SweetHomes hemos identificado tres grandes fallas estructurales en el país:
- – Ausencia de regulaciones en los hogares para adultos mayores.
- – Proliferación de espacios improvisados, personal no capacitado ni protocolos establecidos.
- – Desvinculación emocional y práctica de las familias.
Uno de los problemas es que los hogares para adultos mayores prometen atención y cuidados especiales, pero no todos cuentan con las condiciones óptimas, ni el personal calificado. No hay seguimiento médico, terapeutas y en ocasiones no hay respeto. Improvisar el cuidado también puede considerarse violencia institucional.
Dämadi: especialistas en el cuidado de personas mayores
Ante esta situación, en Dämadi SweetHomes hemos planteado una alternativa diferente. Nuestros hogares para adultos mayores son casas pequeñas, con ambientes cálidos, personal ampliamente capacitado y un enfoque humano. De esta forma promovemos su bienestar.
Nosotros no trabajamos con pacientes. Trabajamos con personas. Cada uno de nuestros huéspedes tiene nombre, una historia de vida y emociones que merecen ser respetadas. Nuestro principal diferenciador es el vínculo.
En Dämadi también promovemos una prevención activa. En ocasiones, las familias esperan a un accidente o a una crisis para tomar decisiones. La realidad es que el ingreso temprano a un hogar para adultos mayores no significa pérdida de autonomía, es prolongar la libertad con apoyo profesional.
¿Cuál es la diferencia entre casas de retiro y asilos?
Aunque estos términos se utilizan indistintamente, no son lo mismo. Un asilo es un modelo tradicional, la mayoría de las veces asistencialista, suele tener un enfoque pasivo. Generalmente opera con escasos recursos, sin regulaciones claras y puede derivar en abandono de personas mayores.
En cambio, las casas de retiro y hogares para adultos mayores operan bajo un modelo profesional, centrado en su bienestar. Buscan la activación física, emocional y social. Cumplen con protocolos, estructura y cuentan con personal especializado. Además, suelen percibirse como un hogar alternativo y cálido.
Muchos asilos fueron diseñados para albergar, no para cuidar; mientras que las casas de retiro profesional buscan mejorar la calidad de vida, no solo sostenerla.
El cuidado de personas mayores se comparte
Una de las misiones de Dämadi es involucrar activamente a las familias en el cuidado de su ser querido. No se trata de dejarlo en un lugar y desaparecer, sino cuidarlo en conjunto. Esto, junto a la creación de planes individualizados para cada residente, da mejores resultados físicos, emocionales y sociales.
Hacia una agenda nacional de cuidados
Como parte de nuestro compromiso por visibilizar la necesidad de una agenda nacional del cuidado de personas mayores, hemos lanzado una campaña que incluye lo siguiente:
- – Estándares mínimos obligatorios en los hogares para adultos mayores
- – Financiamiento público para modelos profesionales
- – Supervisión y capacitación continua del personal
- – Reconocimiento de los cuidados como un derecho humano, no un lujo.
“La vejez no debe vivirse en la sombra. Debe vivirse con presencia, con respeto, con comunidad. No se trata de durar, se trata de vivir”, comparte Alejandra Solórzano, directora general de fundación Dämadi.


